Si estudiamos los últimos doscientos años de historia descubriremos una verdad incuestionable: el ser humano tiene la clara determinación de aumentar la conexión entre los diferentes individuos, entre los diferentes lugares y entre los diferentes aspectos de la vida. En ese sentido, internet supuso un antes y un después, una revolución que lo cambió todo por completo. Ahora, décadas más tarde, otro elemento amenaza con modificar nuestra vida tal y como la conocemos. Hablamos del internet de las cosas: el sistema de hiperconexión definitiva.

 

Definición del internet de las cosas

Imagina una nevera que puedes controlar desde tu smartphone. Imagina un despertador que se encuentra ligado a tu reloj de muñeca, el cual a su vez mide tus horas de sueño y la calidad del mismo. Imagino un vehículo ligado a tu ordenador y que crear listas de música con aquello que escuchas en Youtube en el mismo. Las posibilidades y los escenarios son infinitos. Pero todas estas funcionalidades, antaño una absoluta utopía, se están volviendo una realidad gracias al internet de las cosas. ¿Pero qué es realmente este internet de las cosas?

También conocido como Internet of Things por su origen anglosajón, el internet de las cosas es un concepto que hace referencia a la interconexión de todo tipo de sistemas y objetos cotidianos mediante la tecnología de la red de internet. En otras palabras: hablamos del conjunto de sistemas y objetos que en su origen estaban separados y que ahora operan combinados de una manera u otra gracias a internet. Así, el internet de las cosas abarca los electrodomésticos, los vehículos, los gadgets, los recursos de una vivienda e incluso la ropa.

Ahora bien: ¿Cómo funciona el internet de las cosas? Pues mediante dos requisitos básicos. Por un lado, cada uno de los dispositivos que lo conforman deben disponer de un hardware que les permita conectarse a internet. Por otro lado, necesita de una infraestructura de telecomunicaciones. No son, sin embargo, requisitos demasiado exigentes para nuestro mundo actual. Por eso encontramos ya relojes, neveras, lámparas, persianas, cerraduras, cámaras de vigilancia, mirillas de puertas y muchos otros objetivos digitalizados.

 

Ventajas y desventajas del internet de las cosas

Las ventajas del internet de las cosas son muy evidentes. Por un lado, convierte a los sistemas y objetos en una versión optimizada de los mismos. Las zapatillas ya no solo protegen los pies, sino que además miden los grados de temperatura de tus pies o cuántos pasos has caminado hoy. La nevera no solo mantiene fresca tu comida, sino que además puede realizar una compra online de aquello que necesitas. En ese aspecto, la ventaja es muy clara: el internet de las cosas nos hace la vida más cómoda y sencilla. Todo es más eficiente y completo.

Otra ventaja son los datos. Como mencionamos con el ejemplo de las zapatillas, el internet de las cosas nos da una gran cantidad de información extra acerca de nuestro comportamiento y nuestro estado. Y, como bien dice el cliché, la información es poder. Cuanto más avancen los dispositivos más ventajas asociadas a datos podrán darnos, pudiendo incluso ser decisivos en la detección de enfermedades. Por otro lado, los entornos conectados pueden resultar más seguros para personas vulnerables como menores o ancianos.

Por supuesto, esta cantidad de datos personales puede suponer asimismo un problema. Como estamos viviendo estos últimos años con escándalos como el de Cambridge Analytica y Facebook, los datos se han convertido en un activo muy goloso para las grandes corporaciones y hackers. En ese sentido, tener tantísima información de carácter confidencial conectada a internet puede aumentar nuestra exposición y nuestro riesgo. ¿Qué prevalece: la comodidad y la eficiencia o la seguridad? Los próximos años nos dirán.