Internet nos ha cambiado la vida. Ha hecho que lo imposible fuera posible. Ha hecho que lo difícil fuera fácil. Ha hecho que lo lento sea rapidísimo. Sí, internet ha mejorado nuestras vidas. Pero, como todas las buenas cosas de este mundo, tiene sus oscuridades. También las redes sociales, ese reducto de felicidad aparentemente idílico y perfecto donde compartimos nuestros lados más íntimos. Porque no, no es perfecto. Ciertas amenazas acechan escondidas. Y los niños son especialmente vulnerables. Estos son los peligros de las redes sociales.

 

El riesgo de las redes sociales

Las redes sociales no son el paraíso que sus bonitas interfaces nos hacen creer. Muchas personas han sufrido las consecuencias de la sobreconfianza en estas plataformas, pero aun así seguimos utilizándolas con total descuido. Es lo que tienen las adicciones: ciegan. Porque en las redes sociales podemos sufrir, para empezar, una molesta y peligrosa suplantación de identidad. Es uno de los principales peligros en las redes sociales. Basta con que tengamos abierto el perfil para que descarguen nuestras fotos, tomen nuestros datos y creen una cuenta fake.

Pero no solo en las propias redes sociales. Los ciberdelincuentes pueden tomar toda esa información para crear una cuenta en otro tipo de portales web, incluidos portales ilegales dedicados a actividades ilícitas. Es por esto que resulta importantísimo tener nuestros perfiles en privado y no aceptar solicitudes de amistad de usuarios a los que no conocemos de nada. La privacidad es muy importante. No nos damos cuenta realmente hasta que una de estas suplantaciones tiene lugar. Así que sigue nuestro consejo y protégete.

Otros peligros no tan directos, aunque acumulativos a largo plazo, tienen que ver con las informaciones que son publicadas en las redes. Desde las fake news, que pueden hacernos tomar decisiones equivocadas, hasta aquella apología de la superficialidad y la felicidad que tanto daña la autoestima de los más jóvenes. En ese sentido, muy importante es educar a los niños y los adolescentes para que aprendan a distinguir las redes sociales de la vida real. Es uno de los mayores peligros de las redes sociales: las consecuencias de la comparación.

 

Redes sociales para los niños

Algunas de las redes sociales donde más abunda el exhibicionismo y la cultura de la aparente perfección son las redes sociales más utilizadas del mundo: Facebook e Instagram. Ambas redes sociales permiten crear cuentas con una edad mínima de catorce años. Por supuesto, es una edad donde todavía no se está realmente consciente de las amenazas que rondan dichas plataformas. Lo mismo ocurre con Twitter y su edad mínima de trece años, la misma que exige Snapchat para poder abrir una cuenta. Son las redes sociales en los jóvenes.

Además de los peligros de seguridad y la distorsión de la realidad, que tendrá mayores o menos efectos en cada joven en función de su personalidad y educación, encontramos otros peligros como la adicción. Las redes tienen el potencial de atrapar a los usuarios debido a que están desarrolladas precisamente para ello. En ese sentido, y sin una supervisión adulta adecuada, encontramos peligrosas las redes sociales en relación a la productividad, el rendimiento académico y la calidad de la vida social. Como siempre, hay que poner límites.

¿Pero y qué pasa con los niños? ¿Qué pasa con quienes se encuentran incluso por debajo de esa edad límite? Al fin y al cabo, los niños pequeños también utilizan tablets y otros dispositivos digitales. Pues para ellos tenemos varias alternativas de redes sociales seguras para niños. Redes sociales como Lego Life, hecha para menores de trece años y que gira en torno al universo Lego. O Banana Conection, dirigida a niños de entre siete y doce años y enfocada en potenciar la creatividad. Sin duda, opciones más saludables y seguras.