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Hubo un tiempo en la historia de internet donde las malas prácticas no estaban tan penalizadas por Google. Un tiempo de mayor libertad, pero también de mayor frustración para los usuarios del buscador, que encontraban páginas web basadas en spam que muy poco tenían que ver con aquello que estaban buscando. Pero entonces el famoso buscador se puso duro. Armó sus algoritmos para penalizar las prácticas oscuras que ya citamos en aquel artículo titulado ¿Qué es el Black Hat SEO? y las condenó al ostracismo. Fue ahí donde nació el Grey Hat SEO.

 

Grey Hat SEO

Seamos honestos: aunque nos encanta tener las cosas claras y pisar sobre suelo firme, en la vida hay muy pocas cosas que sean realmente blancas o negras. Los matices están ahí. Por supuesto, existen posturas más cercanas a uno de los extremos que otro. Por ejemplo, la utilización de técnicas como el cloacking, el spamming, la compra de enlaces, el keyword stuffing o la ocultación de contenido nos acercarían al Black Hat SEO, mientras que estar totalmente limpios de estas técnicas nos acercaría más al White Hat SEO según los parámetros de Google.

¿Pero y qué ocurre con los espacios intermedios? ¿Qué ocurre con aquellas estrategias de posicionamiento que no incumplen directamente las directrices de Google, pero que emplean técnicas de aceleración para posicionar? Pues también tenemos un nombre para ello: esas estrategias se engloban bajo el epígrafe del Grey Hat SEO. En realidad, muchas de estas estrategias sí incumplen algunas de las normas de Google, pero de una manera sutil y evitando vulnerar aquellas normas que el buscador penaliza más duramente. Una estrategia traviesa diríamos.

Por supuesto, en principio todas las marcas quieren ser muy estrictas en el cumplimiento de los deseos de Google todopoderoso, pero muy pronto comprueban que la competencia está recibiendo una ayudita extra de técnicas ligeramente oscuras. En ese panorama, la decisión se encuentra entre quedar sepultado por esa competencia sin cuartel o incorporar algunas acciones no pensadas en un primer momento. Siempre, ojo, sin contradecir de una manera agresiva los parámetros de Google. Eso supondría entrar en el castigado Black Hat SEO.

¿Pero qué acciones son estas? ¿Qué suelen hacer las marcas para posicionar que se halle al margen de la ley? Un buen ejemplo es ampliar la densidad de palabras claves. Google recomienda que la palabra clave a través de la cual queremos posicionar nuestra página web suponga entre un 1% y un 3% del contenido de texto total. Pero eso en la teoría, porque quizá a nuestra competencia le esté yendo bien con un 5%. En esos casos, aumentar para llegar hasta dicho porcentaje sería considerado una técnica Grey Hat. Pero no es ni mucho menos la única.

Uno de los apartados más importantes del posicionamiento orgánico en Google son los enlaces que recibe la web desde otras páginas. Mediante una estrategia White Hat SEO nunca crearíamos enlaces artificiales. Mediante una estrategia Black Hat SEO crearíamos miles de manera masiva. Y mediante una estrategia Grey Hat SEO, se harían enlaces artificiales, pero de manera progresiva y utilizando diferentes dominios e IP. El objetivo es que Google no se cosque. Y para ello hay que medir tanto la cantidad como la calidad de las diferentes acciones.

 

Seguir los parámetros de Google

Algunas de estas técnicas Grey Hat SEO pueden suponer un empujoncito para el posicionamiento en buscadores como Google. Sin embargo, hay que tener en cuenta que Google está evolucionando una y otra vez para penalizar dichas acciones y premiar a quienes siguen sus parámetros al pie de la letra. Independientemente de acciones y estrategias grises, lo ideal es optimizar el posicionamiento de manera natural para evitarnos cualquier disgusto. ¿Se puede? Se puede. Solo necesitas trabajar con especialistas de verdad como nosotros.