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Es probable que más de una vez hayáis oído el término Google Panda. Y no, no es un buscador de Google diseñado para satisfacer la infinita curiosidad de los osos pandas. Al fin y al cabo, buscarían poco más que “bambú” una y otra vez. En realidad, Google Panda fue una de las actualizaciones más significativas que hizo la multinacional en relación a su algoritmo de búsqueda. Es decir, una revisión del algoritmo que nos devuelve las SERPS cuando introducimos un término de búsqueda en Google. Como decimos, no fue una revisión pequeña e intrascendente.

Es más, y tal como midieron los analistas en marketing, la entrada en funcionamiento de Google Panda en febrero de 2011 provocó una modificación del 13% de las búsquedas en Google. Un auténtico maremoto para agencias de posicionamiento SEO, para empresas y, aunque muchas veces siendo inconscientes de ello, también para los usuarios del buscador. Aquel nuevo algoritmo de Google tenía otras prioridades. De hecho, y según afirmaron sus propios creadores, la intención era muy clara: penalizar a los “sitios de baja calidad” y a los “sitios pobre”.

 

Algoritmo Panda

Pero recapitulemos un poquito. Google Panda entró en vigor, como apuntábamos, en febrero de 2011. Al menos en Estados Unidos, porque a Europa no llegaría hasta abril de aquel mismo año. Por aquel entonces, el continente entero se estaba preparando ya para el aterrizaje del nuevo algoritmo. La pregunta es: ¿por qué Panda? No tiene mucho misterio. Al fin y al cabo, procede del nombre del ingeniero del gigante tecnológico que desarrolló aquella tecnología. Concretamente, el ingeniero de software Navneet Panda, graduado por la University of California.

¿Pero qué tenía de especial este algoritmo? Pues mucho. Y es que el algoritmo Panda orbitaba alrededor de una consideración muy cristalina: debemos recompensar a aquellos sitios web que contienen contenidos originales. Esto, obviamente, tiene una segunda lectura: debemos penalizar a aquellos sitios web que contienen contenidos duplicados y plagiados. En ese sentido, Google no solo aumentaba el cuidado de sus usuarios, a los que gusta dar páginas de verdadera utilidad, sino que también premiaba a las páginas originales que trabajaban para serlo.

Podemos decir, por tanto, que el nuevo algoritmo de Google aumentó la meritocracia en internet. Al menos en cuanto al posicionamiento orgánico se refiere. Además, Panda también consideraba nuevos criterios para situar una página u otra en los resultados de búsqueda. ¿Cuáles? Aquellos relacionados con la experiencia de usuario. En ese aspecto, factores como el tiempo de permanencia de los usuarios en una página, el total de páginas vistas por el usuario en un sitio web o el porcentaje de rebotes se volvieron importantísimos. Y siguen siéndolo.

 

Nuevo algoritmo Google

De hecho, hoy día diferenciamos entre tres grandes factores de posicionamiento. Por un lado, aquellos factores internos relacionados con el desarrollo y la redacción. Por otro lado, aquellos factores exteriores relacionados con los links y la popularidad. Y, para acabar, el comportamiento de los usuarios en las páginas webs. Este último, por supuesto, está íntimamente relacionado con los dos primeros, especialmente con el primero, conocido como SEO On Page. Pero el algoritmo de Google no es estanco y sigue evolucionando permanentemente.

Es más, después del algoritmo Panda llegaron otros muchos algoritmos nuevos. Capas y capas de cambios que han ido conformando un algoritmo muy complejo. Así, en junio de 2014 tuvimos que adaptarnos a los cambios del nuevo algoritmo Payday Loan. En septiembre de 2016, hicimos lo propio con Google Penguin. Poco después llegaría Google Pigeon. De esta manera, nadie conoce al 100% cómo funciona el algoritmo que utiliza Google en sus funciones de posicionamiento. Pero algunos sabemos mucho, mucho. Y eso es fundamental.