Internet ha revolucionado por completo los hábitos de consumo. Si bien en los albores de internet las opciones estaban muy limitadas y los consumidores tenían muchas reticencias a la hora de comprar en la red, hoy todos realizamos cada vez más y más transacciones digitales. No solo crece el consumo en internet, sino que además crece mucho más en medios móviles como el smartphone o la tablet. Y buena parte de la culpa la tienen aquellas webs denominadas ecommerces. ¿Pero qué significa ecommerce realmente?

 

Qué es el comercio electrónico

El e-commerce no son las tiendas digitales en sí. En realidad, el e-commerce es un concepto que define a toda la distribución y compra-venta de productos y servicios a través de internet. Esto es, todo aquello que es comercio electrónico. Mientras la gestión de los pagos y de los cobros utilice medios electrónicos, estaremos hablando y con propiedad de ecommerce. Sin duda, y como todos sabéis de primera mano, un sistema de compra-venta que ha crecido exponencialmente en la última década y que ha alterado por completo el panorama mercantil.

Y un sistema, además, que ha adoptado diversas formas diferentes a lo largo de los años. Así, encontramos desde las ya tradicionales tiendas online con productos propios hasta el Marketplace –donde son muchos vendedores quienes venden sus productos-, pasando por el dropshipping –donde el vendedor no envía el producto, pues se encarga un tercero de ello-, el ecommerce de afiliación o la membresía. Bajo estas apariencias, el ecommerce en España ha crecido enormemente. Y es que cuenta con muchísimas ventajas.

 

Ventajas del comercio electrónico

Las ventajas del comercio electrónico son evidentes. No vamos a enfocarlas a una de las partes de la compra-venta, sino a establecer ventajas globales que benefician tanto a los vendedores como a los consumidores. ¿Pero cuáles son? Para empezar, la disponibilidad absoluta. Los comercios electrónicos no cierran nunca, sino que se mantienen operativos las veinticuatro horas del día y los 365 días del año. Esto beneficia tanto a consumidores, que pueden adquirir productos en todo momento, como a vendedores, que aprovechan la compra compulsiva.

En esa misma línea encontramos la segunda ventaja: la deslocalización. Los vendedores no quedan limitados a una zona concreta geográfica. Tampoco requieren invertir en una tienda física. Los compradores, por su parte, no tienen que desplazarse a ningún lugar y, lo mejor de todo, pueden comprar desde cualquier punto del mundo. Ambas partes salen ganando claramente. En ese sentido, lo que significa ecommerce es comodidad. Es la mejor manera de definirlo. Mayor accesibilidad, mayor comodidad y mayor sencillez en el procedimiento.

El aspecto económico es otra ventaja. En ese aspecto, también ambas partes se han visto beneficiadas. Por parte de los vendedores, la eliminación de tienda física y la eliminación de intermediarias les permite abaratar costes. Por parte de los consumidores, tanto dicha situación como la enorme competencia que permite el ecommerce, con cada vez más vendedores, resulta en un abaratamiento de los precios. Es una de las principales ventajas del comercio electrónico. Una que definitivamente ha cambiado las reglas del juego.

Por último, y vinculando el ecommerce al marketing digital, nuestra área de especialidad, tenemos que tener en cuenta la facilidad de monitorización y medición que permite. Mediante el comercio electrónico, los vendedores pueden aportar más información a los clientes, recoger más información de estos y tratar de fidelizarlos. Por su parte, los consumidores pueden recibir ofertas y descuentos más personalizados. Es la base de la customización que marcará el futuro del mercado. Tanto en el ecommerce en España como en el resto del mundo.