El lenguaje tecnológico parece sacado en muchas ocasiones de una novela de fantasía. ¿Recordáis aquel artículo en el que os hablamos del Black Hat SEO? ¿Qué tienen que ver, en realidad, las malas prácticas para posicionar una web con los sombreros negros? Muy poquito, la verdad. Está cogido con pinzas. Y lo mismo ocurre con otro concepto informático que queremos tratar hoy. Uno que condiciona nuestra experiencia en internet a lo largo y ancho de los distintos sitios web. Hablamos de las cookies de internet, las galletitas informáticas.

¿Pero qué son exactamente? Grosso modo, las cookies son archivos enviados por los servidores donde se alojan las páginas webs y almacenados en el navegador del usuario. ¿Su objetivo? Guardar la información del usuario para poder identificarlo en cada visita que hace a la página web y para conocer sus hábitos de navegación. ¿Con qué elementos de la web interactúa más? ¿Qué procesos realiza dentro del sitio? ¿Cuánto tiempo pasa en él? Es importante conocer qué son las cookies, pero mucho más saber para qué son utilizadas en la actualidad.

Porque las cookies no están exentas de polémica. Muchos defensores del anonimato en la red y de la protección de datos personales alegan que atentan contra la privacidad de los usuarios. Sin embargo, es indispensable que tengamos en cuenta que una cookie no identifica plenamente a una persona. En su lugar, las cookies de internet identifican la combinación IP-navegador-usuario. Por ejemplo, si cambias de dispositivo digital o de navegador, las páginas webs asignarán una cookie diferente. Aunque hay herramientas para cruzar dichas informaciones.

 

Política de cookies informáticas

Como apuntábamos anteriormente, las cookies informáticas son un tema que genera mucha controversia acerca de la protección de los datos personales de los usuarios. Es por eso que durante la última década han aparecido multitud de textos legales que establecen las características que las páginas webs deben seguir con su política de cookies. En concreto, el artículo 22 de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, modificada más tarde por el Real Decreto-Ley 13/2012, es la normativa de referencia.

En ella se establece que la política de cookies informáticas debe contener una breve explicación acerca de qué son las cookies y su misión en el sitio web, una explicación detallada sobre la finalidad con la que serán recogidas y almacenadas, una explicación acerca de quién las instala en el navegador del usuario y una explicación acerca de cómo rechazarlas. Debemos recordar que, tras la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos, las páginas web necesitan el consentimiento expreso de los usuarios. El consentimiento tácito no sirve.

 

Cómo se borran las cookies

¿Pero son las cookies informáticas para siempre? En absoluto. Las cookies pueden quedar almacenadas dentro de tu navegador tanto tiempo como tú lo desees. Si estás de acuerdo con una página web te identifique siempre que entres a la misma y monitoree tus movimientos dentro de ella, puedes no borrarlas. Esto depende de aquello que pienses acerca de las mismas. Aunque suponen una pequeña invasión a tu privacidad, también ayudan a las páginas webs a ofrecer servicios más personalizados, mejorar sus prestaciones y mejorar su usabilidad.

Sin embargo, también cabe la posibilidad de que prefieras borrarlas después de permitir las cookies. Quizá en el mismo momento que abandonas la página, quizá cada determinado tiempo. Como las cookies son guardadas en el navegador, solo tienes que acudir a la sección del mismo dedicada a las cookies y borrarlas. Si sueles usar Google Chrome, por ejemplo, solo tienes que entrar en Más herramientas, clicar en Borrar datos de navegación, elegir el intervalo de tiempo Todos los periodos, marcar Cookies y otros datos de sitios y darle a borrar los datos.